Me gustan las tormentas, sentir y admirar la Naturaleza desatada, y especialmente cuando el viento cambia y también a mi Vida llegan aires nuevos y quizá inciertos.
Regresaba de un largo viaje y la tormenta anunciada esperaba delante, mientras la atravesaba conduciendo disfrutaba de ella, y no pude evitar detenerme. Dejé el coche en un lugar seguro, no pude buscar el encuadre perfecto, el viento me golpeaba con fuerza y era inútil usar el paraguas. Hice una única toma.
Seguramente no recoge todo lo que pude sentir en aquel momento, como tantas otras veces una imagen tiene valor a los ojos de su autor en cuanto que le ayuda a recrear el instante vivido. Aunque de alguna forma se muestra el impulso vital que cíclicamente despierta. Toda tormenta debe traer su calma.
martes, 11 de marzo de 2014
miércoles, 19 de febrero de 2014
Entre nieblas
Este invierno estoy siendo afortunada, he podido disfrutar de la niebla mucho más que en otros.
Al ser consciente de la niebla de que íbamos a disfrutar, decidí explorar una ubicación que tenía pendiente, una Vía Verde, la verdad es que sin esta luz especial no hubiera merecido la pena llevar la cámara, tan sólo habría quedado en agradable paseo.
Leo últimamente en algunos interesantes blogs reflexiones acerca de la importancia de la creatividad en la fotografía de Paisaje, el casi imperativo de alejarse del cliché y la dificultad de aportar una visión personal y nueva en este campo de la Fotografía. Creo que es un objetivo que antes o después todo fotógrafo, en mayor o menor medida, se plantea: aportar su propia visión artística.
No es algo fácil. No sólo se trata de aportar frescura ante imágenes posiblemente ya repetidas, sino el aprovechar entornos en muchas ocasiones anodinos, para mostrar algo que realmente revista interés. Bromeando en una ocasión con un amigo fotógrafo le decía que en ciertos lugares no tiene mérito hacer fotos, ya que estas salen solas. Muchísimas veces el problema no reside ya en el propio fotógrafo o en su visión, sino en el potencial de aquello que tiene delante, determinado en gran medida por la Luz y la atmósfera que nos acompañe en cada momento.
Contaba con la Luz y la atmósfera, quedaba poder contar con motivos y encuadres interesantes. Comencé con algo poco original, pero evocador, el camino perdiéndose en la niebla, y una baranda introduciendo en la escena.
Haciendo camino, y recreándome en el ambiente que nos envolvía, fui encontrando, a pesar de todo, otras miradas, esta vez mucho más minimalistas.
Y contrastando por completo con los motivos anteriores, el también repetido pero hermoso detalle de las ramas llorosas.
El lugar es austero y complejo de fotografiar por dominar la Nada en un extremo y la poco fotogénica vegetación en otro, a pesar de todo, me relaja enormemente recorrer la llanura.
Al ser consciente de la niebla de que íbamos a disfrutar, decidí explorar una ubicación que tenía pendiente, una Vía Verde, la verdad es que sin esta luz especial no hubiera merecido la pena llevar la cámara, tan sólo habría quedado en agradable paseo.
Leo últimamente en algunos interesantes blogs reflexiones acerca de la importancia de la creatividad en la fotografía de Paisaje, el casi imperativo de alejarse del cliché y la dificultad de aportar una visión personal y nueva en este campo de la Fotografía. Creo que es un objetivo que antes o después todo fotógrafo, en mayor o menor medida, se plantea: aportar su propia visión artística.
No es algo fácil. No sólo se trata de aportar frescura ante imágenes posiblemente ya repetidas, sino el aprovechar entornos en muchas ocasiones anodinos, para mostrar algo que realmente revista interés. Bromeando en una ocasión con un amigo fotógrafo le decía que en ciertos lugares no tiene mérito hacer fotos, ya que estas salen solas. Muchísimas veces el problema no reside ya en el propio fotógrafo o en su visión, sino en el potencial de aquello que tiene delante, determinado en gran medida por la Luz y la atmósfera que nos acompañe en cada momento.
Contaba con la Luz y la atmósfera, quedaba poder contar con motivos y encuadres interesantes. Comencé con algo poco original, pero evocador, el camino perdiéndose en la niebla, y una baranda introduciendo en la escena.
Haciendo camino, y recreándome en el ambiente que nos envolvía, fui encontrando, a pesar de todo, otras miradas, esta vez mucho más minimalistas.
Y contrastando por completo con los motivos anteriores, el también repetido pero hermoso detalle de las ramas llorosas.
El lugar es austero y complejo de fotografiar por dominar la Nada en un extremo y la poco fotogénica vegetación en otro, a pesar de todo, me relaja enormemente recorrer la llanura.
sábado, 11 de enero de 2014
Destino
Conozco tu destino.... pero no el Destino.
En las salidas fotográficas se puede planificar hasta cierto punto, el día en que tomé las imágenes que os muestro la previsión meteorológica era cielo despejado, sol.
Siempre que viajo hacia estos lugares llevo conmigo la cámara, esta vez, y dado el tiempo que preveía, no me llevé el trípode, pues calculé que no saldría de paseo y no lo iba a necesitar. Pero mi sorpresa, y gran alegría, pues hacía mucho que esperaba un día así, fue al ver al despertarme, temprano, como tengo costumbre, que una niebla espesa había invadido la ciudad. Aunque el termómetro a las 10 marcaba 3 grados, no supuso ningún problema para quienes suelen acompañarme.
Al llegar al lugar tomé una precaución que nunca está de más recordar, partiendo de que no todos tenemos un vehículo todoterreno o con tracción. Al dejar el coche en un camino de tierra húmeda, aunque no haya llovido recientemente, corremos el riesgo de quedarnos atrapados, que el coche se haya hundido, aun levemente, al regreso y que no podamos salir. Esta vez dejé mi coche sobre el borde del camino, de piedra y menos removido por los vehículos, sin entorpecer el paso.
Cuando se hace una salida improvisada se sufren las consecuencias, al encender la cámara para la primera imagen que os muestro, vi con gran asombro que la batería estaba a un tercio de su capacidad, algo que desde luego no podía sospechar, ya que había controlado antes del viaje que tendría batería suficiente. El frío empezaba a jugarme una mala pasada.
Tras hacer unas pocas tomas, extraje la batería e hice lo que muchas veces he leído a fotógrafos más experimentados en situaciones de frío intenso: guardé la batería envolviéndola entre la bufanda y mi cuerpo. A partir de ese momento, decidí reservar la carga que pudiese quedar para una última foto en un lugar al que hace ya mucho tiempo que deseaba encontrar con esa niebla. Disfruté del paseo y de la compañía.
Llegados al sitio, examiné los diversos ángulos que conozco ya bien, la niebla iba abriendo y sólo revestía interés uno de ellos. Saqué la cámara y monté la batería, para agradable sorpresa marcaba ahora dos tercios de su capacidad, el calor la había recuperado. Hice unas cuantas tomas, bastante limitada por la ausencia de trípode, y extraje de nuevo la batería.
Recordé la pregunta que hacía ya tiempo una voz infantil me había hecho. ¿y dónde va después?, y la sorpresa en su cara al oir mi respuesta y unir esas aguas con aquel puerto tantas veces visto y donde tantos buenos momentos hemos vivido. Es curioso constatar de repente que aun con todo lo que podamos saber de nuestro pequeño universo, nunca seremos del todo capaces de conocer lo que nos depara la existencia.
En el camino de regreso, aún pude hacer otras fotografías, guardando cada vez la batería junto al cuerpo, y todavía quedó carga al volver al coche. En situaciones problemáticas se agradece que otras personas que han pasado antes que uno mismo compartan su experiencia.
En las salidas fotográficas se puede planificar hasta cierto punto, el día en que tomé las imágenes que os muestro la previsión meteorológica era cielo despejado, sol.
Siempre que viajo hacia estos lugares llevo conmigo la cámara, esta vez, y dado el tiempo que preveía, no me llevé el trípode, pues calculé que no saldría de paseo y no lo iba a necesitar. Pero mi sorpresa, y gran alegría, pues hacía mucho que esperaba un día así, fue al ver al despertarme, temprano, como tengo costumbre, que una niebla espesa había invadido la ciudad. Aunque el termómetro a las 10 marcaba 3 grados, no supuso ningún problema para quienes suelen acompañarme.
Al llegar al lugar tomé una precaución que nunca está de más recordar, partiendo de que no todos tenemos un vehículo todoterreno o con tracción. Al dejar el coche en un camino de tierra húmeda, aunque no haya llovido recientemente, corremos el riesgo de quedarnos atrapados, que el coche se haya hundido, aun levemente, al regreso y que no podamos salir. Esta vez dejé mi coche sobre el borde del camino, de piedra y menos removido por los vehículos, sin entorpecer el paso.
Cuando se hace una salida improvisada se sufren las consecuencias, al encender la cámara para la primera imagen que os muestro, vi con gran asombro que la batería estaba a un tercio de su capacidad, algo que desde luego no podía sospechar, ya que había controlado antes del viaje que tendría batería suficiente. El frío empezaba a jugarme una mala pasada.
Tras hacer unas pocas tomas, extraje la batería e hice lo que muchas veces he leído a fotógrafos más experimentados en situaciones de frío intenso: guardé la batería envolviéndola entre la bufanda y mi cuerpo. A partir de ese momento, decidí reservar la carga que pudiese quedar para una última foto en un lugar al que hace ya mucho tiempo que deseaba encontrar con esa niebla. Disfruté del paseo y de la compañía.
Llegados al sitio, examiné los diversos ángulos que conozco ya bien, la niebla iba abriendo y sólo revestía interés uno de ellos. Saqué la cámara y monté la batería, para agradable sorpresa marcaba ahora dos tercios de su capacidad, el calor la había recuperado. Hice unas cuantas tomas, bastante limitada por la ausencia de trípode, y extraje de nuevo la batería.
Recordé la pregunta que hacía ya tiempo una voz infantil me había hecho. ¿y dónde va después?, y la sorpresa en su cara al oir mi respuesta y unir esas aguas con aquel puerto tantas veces visto y donde tantos buenos momentos hemos vivido. Es curioso constatar de repente que aun con todo lo que podamos saber de nuestro pequeño universo, nunca seremos del todo capaces de conocer lo que nos depara la existencia.
En el camino de regreso, aún pude hacer otras fotografías, guardando cada vez la batería junto al cuerpo, y todavía quedó carga al volver al coche. En situaciones problemáticas se agradece que otras personas que han pasado antes que uno mismo compartan su experiencia.
viernes, 4 de octubre de 2013
Magnetismo
No ha sido una temporada estival productiva en lo que a fotografía de paisaje se refiere, los acontecimientos se han precipitado y necesitaba tan sólo contemplar. Durante un agradable paseo, el Mar, siempre el Mar, atrapó de repente mi mirada, durante unos segundos conecté con esa inmensidad, con la Nada aparente, con el vacío que no lo es.
Desde luego que esta imagen que os muestro es fruto de la elaboración, pero cuando recordamos cualquier vivencia, siempre tendemos a reconstruir de alguna forma lo que hemos vivido y sentido, aportando quizá detalles que no estaban.
[La memoria siempre tiende a aportar detalles, pero es otro asunto el cómo entiendo yo el procesado en mis imágenes, puedo potenciar lo que hay, o eliminar algún detalle que creo pueda molestar al conjunto de la composición, pero no añado nada que no esté ya en la imagen que capto, os dejo el jpg nativo, tan sólo reducido un poco para subirlo. mucho más simple, pero todo está ahí: ]
Creo que esta imagen marca un fin y un principio, han sido unos meses muy complicados, pero lo importante es continuar, buscando siempre lo positivo, tomando el apoyo de quienes de verdad están y relativizando los problemas diarios, que ya no lo son tanto.
Desde luego que esta imagen que os muestro es fruto de la elaboración, pero cuando recordamos cualquier vivencia, siempre tendemos a reconstruir de alguna forma lo que hemos vivido y sentido, aportando quizá detalles que no estaban.
[La memoria siempre tiende a aportar detalles, pero es otro asunto el cómo entiendo yo el procesado en mis imágenes, puedo potenciar lo que hay, o eliminar algún detalle que creo pueda molestar al conjunto de la composición, pero no añado nada que no esté ya en la imagen que capto, os dejo el jpg nativo, tan sólo reducido un poco para subirlo. mucho más simple, pero todo está ahí: ]
Creo que esta imagen marca un fin y un principio, han sido unos meses muy complicados, pero lo importante es continuar, buscando siempre lo positivo, tomando el apoyo de quienes de verdad están y relativizando los problemas diarios, que ya no lo son tanto.
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lunes, 22 de julio de 2013
Ensueño
La Fotografía sólo es una excusa. Me gusta respirar el aire, y dejar vagar la mirada por estos abiertos espacios, y estas salidas suelen convertirse en agradables paseos en familia.
La luz no sería la mejor, pero llevaba un par de ideas que intenté llevar a cabo. Los trigos se dorarían pronto, y ya algunos cereales silvestres abrían camino.
La Mancha tiene su peculiar mar, el aire se encarga de dibujar olas en él. Me llena de sosiego contemplarlo y tratar de atrapar su danza.
Disfruto llenando pequeños momentos, la Vida, con el ritmo diario, se nos escapa entre los dedos, y en terribles ocasiones te hace detenerte y ser aún más consciente de lo importante de luchar por alcanzar los sueños, de aprovechar cada instante, de intentar disfrutar de lo que te rodea y de cuantos te rodean.
Hace tiempo que la Fotografía es sólo una excusa...
La luz no sería la mejor, pero llevaba un par de ideas que intenté llevar a cabo. Los trigos se dorarían pronto, y ya algunos cereales silvestres abrían camino.
La Mancha tiene su peculiar mar, el aire se encarga de dibujar olas en él. Me llena de sosiego contemplarlo y tratar de atrapar su danza.
Disfruto llenando pequeños momentos, la Vida, con el ritmo diario, se nos escapa entre los dedos, y en terribles ocasiones te hace detenerte y ser aún más consciente de lo importante de luchar por alcanzar los sueños, de aprovechar cada instante, de intentar disfrutar de lo que te rodea y de cuantos te rodean.
Hace tiempo que la Fotografía es sólo una excusa...
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domingo, 7 de julio de 2013
Humedales
Otra visita a un lugar al que le he tomado aprecio. Esta era una sesión básicamente de exploración, el momento en principio no era el más idóneo, la vez anterior busqué las últimas luces, aunque hermosas, no fueron todo lo que llegan a mostrarse en estas tierras.
En esta ocasión, sin embargo, la luz no resultó ser tan esquiva como pensé en un principio, y unas espesas nubes crearon un melancólico escenario.
El viento y la vegetación se interpusieron en la idea inicial, no se prestaba al juego de reflejos, aun así los contrastes entre las diversas zonas creaban un juego atractivo.
No existen en esta zona grandes cumbres, a pesar de ello no pude evitar recrear un sueño, otra montaña, otros lagos.... ya llegarán
En esta ocasión, sin embargo, la luz no resultó ser tan esquiva como pensé en un principio, y unas espesas nubes crearon un melancólico escenario.
El viento y la vegetación se interpusieron en la idea inicial, no se prestaba al juego de reflejos, aun así los contrastes entre las diversas zonas creaban un juego atractivo.
No existen en esta zona grandes cumbres, a pesar de ello no pude evitar recrear un sueño, otra montaña, otros lagos.... ya llegarán
martes, 28 de mayo de 2013
Allemande
... y tocaré y tocaré hasta que los dedos sangren
aquellas notas que esculpías para mí
y no me perderé
y no me perderé
en las palabras corrompidas por el uso...
Oh, Música...
tú, siempre me fuiste fiel
oh Música....
Tahúres zurdos
A veces todos los vientos parecen soplar en contra. Sólo Él está a mi lado, mis dedos lo acarician, recorriéndolo, y la tormenta comienza a apaciguarse...
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BWV 828,
Partita 4,
Tahúres zurdos
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