martes, 27 de diciembre de 2011

Infinito




Me encontraba visitando un castillo que conocía desde mi niñez. Cuántas veces lo había contemplado desde la playa, y apenas había podido adivinar lo que se escondía tras sus muros. Por fin, este verano, tras su reciente reconstrucción y apertura al público tuve la oportunidad de recorrer sus estancias y recrearme en cada rincón.

No pude evitar detenerme ante esta ventana. Numerosos pensamientos vinieron a mi mente, ¿Cuántos anteriormente se habrían detenido, como yo, en aquel lugar para contemplar ese fragmento de infinito? Los muros reconstruidos atestiguaban que algún día volverían a caer, no así aquello que encerraban en aquel hueco.

Meditaba también durante la visita sobre la Vida que es y pasa a ser de otra forma más allá, tras la pérdida de una magnífica persona, ligada también a mi vida desde siempre, como esta fortaleza que ahora recorría. Me detuve, y quise detener el tiempo, ya de por sí detenido, dedicándole interiormente esta mirada.

viernes, 23 de diciembre de 2011

Melancolía



Durante el último mes he tenido la oportunidad de salir algunas veces a perseguir la niebla, aunque el no encontrar el lugar ni el momento precisos han hecho que casi resultaran paseos más que salidas con fines fotográficos.
Últimamente me ocurre demasiado, quizá el tener muy escasas ocasiones de salir y explorar me lleva a extremar la selección en lo que guardo con mi cámara, cuántas veces ni tan siquiera sale de la mochila. Hace tiempo que no me conformo con cualquier vista. Afortunadamente, y sin ser nada excepcional, esta vez encontré algo que respondía a mi búsqueda, aunque es simplemente un punto de partida en algo que intuyo tengo muy lejos.


Me apacigua la Naturaleza en este incipiente invierno, sus luces matizadas de blanco y su letargo triste me sosiegan ante la incesante e intensa actividad cotidiana, es un contrapunto que necesito.

La niebla una vez más se escapó ante mis ojos, pero su tenue presencia insufló melancolía a mi mirada.