sábado, 16 de febrero de 2019

Mizu to hi

La luz no espera.

Salida y paseo hacia la costa cercana. La búsqueda de una ubicación nueva nos llevó algo más del tiempo previsto, y calculé que no llegaríamos a tiempo de localizar algún encuadre interesante. Así que adapté los planes: opté por aprovechar un lugar cercano al que nos dirigíamos y disfrutar allí de las luces.

Acercándonos a las rocas nada acababa de retener mi atención, por lo que seguimos bordeando la cala un poco más. En un recodo una roca que comenzaba a ser bañada por el sol y el reflejo de éste en el oleaje cautivaron mi mirada. Me apresuré a preparar el equipo, quienes atrapamos luces conocemos la fugacidad de estos mágicos instantes.

Agua, luz, fuego y roca, la energía vibraba. La percepción se centró en absorberla y reconducirla.



En la Vida tenemos proyectos a largo plazo, pero creo que también debemos ser conscientes y aprovechar los chispazos y encrucijadas que pueden suponer reorientar el Camino, ya que pueden no volver a presentarse.

martes, 1 de enero de 2019

Luz de invierno en el Mediterráneo

Frente al arquetipo de Navidad fría, nevada y brumosa, en el Mediterráneo, exceptuando algunos días más fríos y apagados, preside una luz intensa hasta en enero.

Me atraen bastante más las atmósferas frías y nubladas del invierno en otros lugares de nuestro país, tan diferentes de las del lugar en que vivo. Pero todo tiene su momento y su belleza. La luz manda, y le he permitido sobreexponer cuantas zonas ha requerido.


La mimosa se prepara para dar una nota de color en los jardines dormidos, 




Sus flores, todavía sin abrir, son chispas de luz






El invierno es tiempo de preparación, observando la Naturaleza he llegado a ser consciente de que también las personas necesitamos de algún tiempo de sosiego y regeneración para continuar adelante. Los árboles y plantas necesitan ser podados, limpiados y alimentados para resurgir con fuerza y belleza en primavera. Aparentan estar secos, pero la energía está latente. 

Personalmente también necesito de momentos de soledad y descanso para retomar el Camino y los numerosos proyectos que tengo por delante con energía renovada. Descanso, considerado como cambio en la rutina diaria y posibilidad de abordar actividades que las obligaciones laborales no permiten, y que recargan la energía vital. 

Cambiamos de año. Hay ilusiones que seguirán creciendo y fortaleciéndose, y nuevos proyectos quizá harán su aparición. Tomemos aliento.




domingo, 2 de diciembre de 2018

Toll Blau

Todo llega en su momento.

Han pasado varios meses desde esta salida, pero estoy tomando por costumbre dejar dormir las imágenes antes de abordar su procesado. Tan sólo edito con más rapidez algunas tomas sociales por alguna circunstancia importante y excepcional. Creo que así, desde la distancia, soy capaz de valorar mejor las imágenes y tomar perspectiva.

Conozco desde hace bastantes años el humilde nacimiento del río Vinalopó, en Banyeres de Mariola, pero ya tenía ganas de poder conocer una pequeña y hermosa cascada conocida como Toll Blau, que se encuentra en el mismo paraje, y que por diversas circunstancias no había sido posible. A veces las mismas personas que me acompañaban, conocedoras del sitio exacto, al preguntarles me habían dado vagas respuestas: "por allí..." ante la falta de interés en compartir es más prudente callar.

En agosto confluyeron circunstancias adecuadas: unos días de respiro ante el excesivo calor, vacaciones, y una mano desconocida y altruista en Internet que había publicado un breve vídeo con la ruta a seguir. En marcha.

Para llegar es preciso atravesar Banyeres, en dirección a Mas Ull de Canals. Allí es necesario dejar el coche en una explanada amplía de aparcamiento y salir de la masía hacia el inicio del camino, tomando la pista forestal que no debemos dejar aunque indique camino cortado. En la masía hay un Centro de visitantes del Parque Natural, donde pueden ampliar la información.

Tras varios años sin hacer el recorrido di algunos rodeos, puesto que el sendero está escasamente señalizado y mi memoria fallaba, pero no vino mal detenerse junto a una antigua fábrica para encontrar moras silvestres.

En la Vida, como en Fotografía, hay caminos que es mejor hacer en solitario. Realmente nunca haces la ruta en soledad completa, puesto que otras personas llevan la misma dirección, pero las pulsiones e intereses no coinciden. En estas salidas prefiero ir al ritmo que la mirada y el camino me marquen.

Finalmente, y tras un agradable paseo que concluye con el frescor del agua y la vegetación remontando el río, llegué a mi primera etapa. Un austero cartel señalaba el lugar, pero no daba más indicaciones. Bueno, aquí nace el río Vinalopó



A lo largo de todo el trayecto hubo muchas ocasiones en que fue preciso esperar el momento. Al llegar al nacimiento había un pequeño grupo de personas tomando fotografías. Me senté y sin prisa dispuse mi equipo. Mientras esperaba tomé fotos del río ya formado, donde la Vida bullía, hermosas libélulas azules discurrían sobre la lámina de agua.

Cuando las personas se marcharon entré en el interior de la cueva, pero aunque bien calzada no calculé la viscosidad de las rocas, (la prisa y el exceso de confianza...) y puse a prueba la impermeabilidad de mis nuevas botas. Afortunadamente iba preparada, salí del agua y cambié las botas por unas sandalias de playa, perfectas para caminar en acantilados y rompientes. Valga este apunte para quien decida fotografiar corrientes de agua y aprovechar todas las posibilidades.


Realmente el nacimiento no es nada espectacular, pero la Vida está presente.



El río discurre bajo un pequeño puente...Tomo la imagen desde el interior del río, el agua está helada y limpia, me renueva la energía.



Desde el otro lado, también dentro del agua gélida, ya ocupaban el lugar en la cuevecita otras personas.




Tras recuperar fuerzas y secarme, rehíce el camino hasta volver al puente de la fábrica y me interné en el río. Las indicaciones que aquella mano desconocida y altruista daba en internet eran claras: para llegar al Toll Blau hay que mojarse.
Cambié por tanto de nuevo el calzado y me interné con cuidado en la corriente, el agua no es profunda ni tiene fuerza todavía, pero no quería confiarme de ninguna manera con las rocas.

Siguiendo a algunas personas con evidente intención de darse un baño llegué al Toll Blau.

Llevaba el trípode, pero lo deseché de inmediato. No había espacio para él, y tampoco quería incomodar a quienes estaban bañándose. Mientras un grupo se turnaba con otro busqué un buen ángulo. Cuando salieron del agua hice algunas pruebas, aunque el momento de luz todavía no era el adecuado. Retiré mi cámara de nuevo y dejé que las personas que amablemente y sin necesidad de decir nada, me esperaban, volviesen al agua. Por fin llegó mi momento: unas nubes taparon el sol.

Esperé con paciencia a que la última persona trepase otra vez fuera del agua, y situando la cámara en una roca en la misma cascada me dispuse a disfrutar. Para una ocasión similar probaré la bolsa de judías, pero aun con alguna gota ójala imperceptible en el filtro del objetivo, pude realizar las tomas que tanto había esperado.

Queda pendiente para otra ocasión la imagen desde el interior de la poza.






sábado, 28 de julio de 2018

Regresos

La Vida trae y lleva aires y circunstancias. Tras varios años sin hacer paisaje, pero sí mucha foto social, y de trabajo, ayer llegó el momento de retomar este tipo de fotografía, y retomar este blog, que se verá renovado poco a poco.

Fue también un regreso a un lugar que es referente en la zona en que me muevo, la Cala del Xarco, en Villajoyosa. Quise aprovechar la falta de tiempo en una ocasión anterior, apenas un año atrás, en la que la lluvia nos obligó a cortar la sesión apenas comenzada.

Ayer iba con algo de inquietud, llegué con tiempo de sobra, pero tantos años sin hacer tomas al atardecer, y mucho menos nocturnas, tenía mis dudas de si recordaría la técnica necesaria para conseguir un resultado aceptable.

Me dirigí al enclave casi obligado, y me senté a contemplar el mar, mientras algunas personas aprovechaban todavía para bucear o bañarse.

Tal como corresponde a estos meses, las luces fueron suaves, y en la cala no había gran oleaje, a pesar de todo aproveché para ir soltando las manos y la mente.




Pasado ya un rato, y acercándose la hora de salida de la luna, me desplacé al otro extremo de la cala, donde algunas personas más preveían también que se observaría mejor.

La bruma hizo que se ocultase más tiempo del previsto, y apareciese todavía algo borrosa, pero al fin se mostró eclipsada




Durante el fenómeno disfruté y traté en lo posible de sacar el máximo partido a mi equipo, creo que la realidad fue con mucho bastante más hermosa, pero os dejo humildemente la última toma.





viernes, 8 de mayo de 2015

Luces, sueños y recuerdos

Este blog ha estado en letargo casi todo el invierno, no así quien lo escribe. Esta temporada ha sido agotadoramente activa, aunque en el plano fotográfico no tanto como hubiese querido. En lo vital, tiempo de cambio, crecimiento y búsqueda de equilibrio.

Traigo unos pequeños retazos de uno de tantos paseos, en los que la memoria de luces y lugares soñados recrea paisajes que no existen.

Admiro y amo las cumbres, y confieso que las luces en ellas me dejan absorta, esta vez, aun sin ser el paisaje nada especial, no pude sino pararme, se activó el ensueño, Colorado lejano....






Llegados al manantial salobre al que nos dirigíamos, las luces cambiantes y el reflejo volvieron a sumergirme en sueños de otras frías aguas y mayores cumbres.



Hay paisajes que aun sin haberlos vivido permanecen grabados y soñados, y nuestra mente los reconoce en otros cuando se presenta la ocasión. Sueño poder contemplar ciertos lugares, y conservo esos deseos, aun cuando esos proyectos ya no puedan ser compartidos.




jueves, 29 de enero de 2015

Catedral de El Jardín

A veces tenemos la impresión cuando estamos inmersos en un lugar de que ya hemos estado antes en él, sin haberlo hecho, otras veces un lugar nos evoca otro completamente distinto.



En este paseo conseguí ser consciente de por qué me resultan tan familiares y me atraen la verticalidad y los juegos de luz de los álamos, y hallé un curioso nexo de unión en mi mente. Me gusta observar cosas bellas, conozco un poco sobre Arte, y la arquitectura gótica siempre ha estado entre mis preferidas, ahí estaba. La uniformidad del trazado a línea de los álamos era cuanto pretendían imitar los arquitectos de antaño, la majestuosidad y derroche cromático de la Naturaleza. Las hileras de los árboles y la suave curvatura que fruto de la perspectiva contemplan nuestros ojos, hileras de columnas, y vidrieras que inundan de colorido el interior de las naves.

Vengo prefiriendo internarme en estas otras y más perfectas catedrales, para hallar sosiego ante la Decepción y desilusión. No es acertado albergar demasiadas expectativas en las personas para evitar que nos lleguen a defraudar, ahora lo sé, es preferible no ser incondicional desde el primer momento, sino mantenerse alejado. De los errores debe aprenderse.

martes, 18 de noviembre de 2014

Cazadores- recolectores

Cambio de luz y regresan los paseos en la Naturaleza. Ya anhelaba que la temperatura permitiese caminar de nuevo, y la Luz crease otra vez momentos interesantes.



Salimos en busca del otoño que tímidamente se atrevía a hacer aparición. Sin ideas preconcebidas. Se ha hablado mucho ya si el fotógrafo de naturaleza ha de planificar las salidas o recoger aquello que encuentra, el estilo "cazador" o "pescador" de cada uno. Ni blanco ni verde, no soy maniqueísta, y mucho menos cuando la planificación ha de ceñirse, de momento, a unas horas concretas del día, y a partir de ahí, lo que el tiempo y la natura tengan a bien ofrecernos. Cada vez más me siento cazadora - recolectora.


Curiosamente durante el paseo no sólo los amarillos y ocres nos acompañaban, sino también algunos frutos que daban hermosas pinceladas al paisaje. Me desconcertó al principio, pero acabé situando el fruto del Espino Albar. Recordaba su flor blanca simple, que guarda similitud con la rosa canina.



No faltaban los escaramujos de esta rosa.



Y gratamente disfruté de algunos frutos tardíos de la zarzamora.



Llegados a ese rincón tan especial, captó mi mirada esta vez un tímido detalle



Me llena vagar por la naturaleza y desconectar de los ruidos diarios.