sábado, 26 de abril de 2014

Aurora Borealis, leyendas, mitos y certezas




Estas mágicas luces atrapan. Hace ya mucho tiempo que contemplarlas en vivo es uno de mis sueños.

Me gusta conocer el porqué de las cosas, pero no voy a contar la explicación científica de este hermoso fenómeno, me decanto por otras razones que me resultan más poéticas, diversas leyendas que los diferentes pueblos han imaginado para dar respuesta al origen de estas esquivas luces.



Aurora Borealis, en latín, como reflejo de una mítica relación entre el dios griego del Viento del Norte: Bóreas, y la diosa romana del amanecer: Aurora, que plasmaron en el cielo su amor.

En finés su nombre es "Revontulet", que significa literalmente "Fuego del Zorro", los finlandeses contaban la leyenda de que las luces las provocaban zorros que golpeaban con su cola la nieve, produciendo chispas que enviaban contra el cielo.

Los lapones, pese a estar geográficamente "cerca" de los finlandeses, aportan una explicación bastante distinta. Para ellos las luces eran la energía de las almas de los difuntos. Cuando estos fuegos ardían en el cielo todo el mundo los contemplaba con solemnidad, y los niños eran amonestados a comportarse con respeto. Se creía que quien faltase al debido respeto tendría mala fortuna, esto es, enfermedad y hasta la muerte.

Los esquimales del Este de Groenlandia pensaban que las luces eran los espíritus de los niños muertos al nacer, en el baile giran y giran, creando esas serpentinas y cortinas de la aurora.



Otra curiosa y hermosa creencia proviene de los indios algonquinos. Creían que Nanahbozho, el Creador, después de que terminó de crear el mundo, viajó al lejano norte, donde todavía acumula grandes fuegos que reflejan hacia el sur, para recordar a aquellos que él creó su amor duradero.

Diferentes tribus de indios de América del Norte comparten la idea de que las luces son espíritus, ya sea de enemigos muertos en la batalla o de animales.



Para los esquimales los límites de la tierra y el mar son bordeados por un inmenso abismo, sobre él aparece un sendero estrecho y peligroso que conduce a las regiones celestiales. El cielo es una gran bóveda de material duro, arqueado sobre la tierra. Hay un agujero en él a través del que los espíritus pasan a los verdaderos cielos. Sólo los espíritus de aquellos que tienen una muerte voluntaria o violenta y el cuervo, han recorrido este sendero. Los espíritus que viven allí encienden antorchas para quitar los pasos de las nuevas llegadas. Esta es la luz de la aurora. Se pueden ver allí festejando y jugando a la pelota con un cráneo de morsa.
El sonido silbante y chasqueante que acompaña, a veces, a la aurora son las voces de esos espíritus intentando comunicarse con las gentes de la tierra. Se les debería contestar siempre con voz susurrante. A los espíritus celestiales se les llama ‘selaimut2’, ‘sky-wellers’, moradores del cielo”.
 


Me resultó tremendamente curiosa esta idea del sonido acompañando a las auroras. Ya había leído algo sobre el tema alguna vez, pero no asociada a la leyenda. Y, espíritu curioso, me dio por investigar.

Es un tema controvertido, y ni los científicos parecían ponerse de acuerdo. Exámenes científicos mostraban que los sonidos que la gente asocia con las luces del norte no pueden originarse en las altitudes aurorales. Sólo el tiempo que la onda acústica necesitaría para viajar a través de una atmósfera superior muy fina de más de 100 kms., sería de unos 15 minutos, con lo que cualquier sonido de la aurora en llamas sería escuchado mucho más tarde de la observación visual. Sin embargo, investigadores de la Universidad Alvar Aalto en Finlandia pudieron comprobar en 2012 que dichos sonidos existían.

Os enlazo el estudio y un vídeo de muestra (vínculo en la imagen).

http://web.aalto.fi/en/current/news/2012-07-09/

Con sonido, o silenciosas, su belleza es mágica.

(Todas las imágenes que ilustran este post están tomadas de la Wikipedia, a excepción de la que sirve como vínculo, tomada directamente de la Universidad Alvar Aalto en Finlandia).

martes, 15 de abril de 2014

Ser agua

Cada día soy más consciente de mi atracción por el agua, aunque fotografío lo que me llama la atención y le encuentro Belleza, las imágenes que me llenan verdaderamente son aquellas en las que aparece en cualquiera de sus estados.

Me relaja contemplarla o sentirla en el paisaje.


"La suma bondad es como el agua.  El agua favorece a todas las cosas, pues no busca el poder.
Hay que ser como el agua que fluye mansa e indiferente".  
"Todo va por sí sólo.
Si está el agua turbia, dejadla quieta, y ella sola, gradualmente, adquirirá transparencia".

"En esto reside la fuerza el agua; jamás puede ser quebrada por un martillo, ni herida por un cuchillo. La más poderosa espada del mundo es incapaz de dejar una cicatriz sobre su superficie".
 
Detesto lo turbio, el engaño, la maquinación, y me aparto de ellos, quizá por eso me atrae tanto el agua.
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