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domingo, 28 de febrero de 2021

Recreando estampas

En los paseos que hago en la Naturaleza me gusta dejar que mi mirada recorra lentamente el paisaje, admirando los cambios de luz. A veces el entorno se presta a una toma angular, pero otras se concentran tantos motivos que prefiero aislarlos del conjunto. 

En un recodo del Vinalopó recién nacido el color y la luz jugaban, y me detuve a disfrutarlos mientras creaban una estampa impresionista.



jueves, 17 de diciembre de 2020

Regreso al otoño

 Postreras hojas

vibran pintadas de luz.

Roja promesa.




jueves, 29 de enero de 2015

Catedral de El Jardín

A veces tenemos la impresión cuando estamos inmersos en un lugar de que ya hemos estado antes en él, sin haberlo hecho, otras veces un lugar nos evoca otro completamente distinto.



En este paseo conseguí ser consciente de por qué me resultan tan familiares y me atraen la verticalidad y los juegos de luz de los álamos, y hallé un curioso nexo de unión en mi mente. Me gusta observar cosas bellas, conozco un poco sobre Arte, y la arquitectura gótica siempre ha estado entre mis preferidas, ahí estaba. La uniformidad del trazado a línea de los álamos era cuanto pretendían imitar los arquitectos de antaño, la majestuosidad y derroche cromático de la Naturaleza. Las hileras de los árboles y la suave curvatura que fruto de la perspectiva contemplan nuestros ojos, hileras de columnas, y vidrieras que inundan de colorido el interior de las naves.

Vengo prefiriendo internarme en estas otras y más perfectas catedrales para hallar sosiego.

martes, 18 de noviembre de 2014

Cazadores- recolectores

Cambio de luz y regresan los paseos en la Naturaleza. Ya anhelaba que la temperatura permitiese caminar de nuevo, y la Luz crease otra vez momentos interesantes.



Salimos en busca del otoño que tímidamente se atrevía a hacer aparición. Sin ideas preconcebidas. Se ha hablado mucho ya si el fotógrafo de naturaleza ha de planificar las salidas o recoger aquello que encuentra, el estilo "cazador" o "pescador" de cada uno. Ni blanco ni verde, no soy maniqueísta, y mucho menos cuando la planificación ha de ceñirse, de momento, a unas horas concretas del día, y a partir de ahí, lo que el tiempo y la natura tengan a bien ofrecernos. Cada vez más me siento cazadora - recolectora.


Curiosamente durante el paseo no sólo los amarillos y ocres nos acompañaban, sino también algunos frutos que daban hermosas pinceladas al paisaje. Me desconcertó al principio, pero acabé situando el fruto del Espino Albar. Recordaba su flor blanca simple, que guarda similitud con la rosa canina.



No faltaban los escaramujos de esta rosa.



Y gratamente disfruté de algunos frutos tardíos de la zarzamora.



Llegados a ese rincón tan especial, captó mi mirada esta vez un tímido detalle



Me llena vagar por la naturaleza y desconectar de los ruidos diarios.


sábado, 11 de enero de 2014

Destino

Conozco tu destino.... pero no el Destino.




En las salidas fotográficas se puede planificar hasta cierto punto, el día en que tomé las imágenes que os muestro la previsión meteorológica era cielo despejado, sol.

Siempre que viajo hacia estos lugares llevo conmigo la cámara, esta vez, y dado el tiempo que preveía, no me llevé el trípode, pues calculé que no saldría de paseo y no lo iba a necesitar. Pero mi sorpresa, y gran alegría, pues hacía mucho que esperaba un día así, fue al ver al despertarme, temprano, como tengo costumbre, que una niebla espesa había invadido la ciudad. Aunque el termómetro a las 10 marcaba 3 grados, no supuso ningún problema para quienes suelen acompañarme.

Al llegar al lugar tomé una precaución que nunca está de más recordar, partiendo de que no todos tenemos un vehículo todoterreno o con tracción. Al dejar el coche en un camino de tierra húmeda, aunque no haya llovido recientemente, corremos el riesgo de quedarnos atrapados, que el coche se haya hundido, aun levemente, al regreso y que no podamos salir. Esta vez dejé mi coche sobre el borde del camino, de piedra y menos removido por los vehículos, sin entorpecer el paso.


Cuando se hace una salida improvisada se sufren las consecuencias, al encender la cámara para la primera imagen que os muestro, vi con gran asombro que la batería estaba a un tercio de su capacidad, algo que desde luego no podía sospechar, ya que había controlado antes del viaje que tendría batería suficiente. El frío empezaba a jugarme una mala pasada.

Tras hacer unas pocas tomas, extraje la batería e hice lo que muchas veces he leído a fotógrafos más experimentados en situaciones de frío intenso: guardé la batería envolviéndola entre la bufanda y mi cuerpo. A partir de ese momento, decidí reservar la carga que pudiese quedar para una última foto en un lugar al que hace ya mucho tiempo que deseaba encontrar con esa niebla. Disfruté del paseo y de la compañía.

Llegados al sitio, examiné los diversos ángulos que conozco ya bien, la niebla iba abriendo y sólo revestía interés uno de ellos. Saqué la cámara y monté la batería, para agradable sorpresa marcaba ahora dos tercios de su capacidad, el calor la había recuperado. Hice unas cuantas tomas, bastante limitada por la ausencia de trípode, y extraje de nuevo la batería.





Recordé la pregunta que hacía ya tiempo una voz infantil me había hecho. ¿y dónde va después?, y la sorpresa en su cara al oir mi respuesta y unir esas aguas con aquel puerto tantas veces visto y donde tantos buenos momentos hemos vivido. Es curioso constatar de repente que aun con todo lo que podamos saber de nuestro pequeño universo, nunca seremos del todo capaces de conocer lo que nos depara la existencia.

En el camino de regreso, aún pude hacer otras fotografías, guardando cada vez la batería junto al cuerpo, y todavía quedó carga al volver al coche. En situaciones problemáticas se agradece que otras personas que han pasado antes que uno mismo compartan su experiencia.

viernes, 2 de noviembre de 2012

Búsqueda


Los momentos se dan y aunque la luz no sea la más propicia, es preciso desarrollar aún más la creatividad para aprovecharlos al máximo. Al ser la luz tan radiante, de forma tan radicalmente opuesta a lo que buscaba yo en esta salida otoñal, me centré en plasmar el color exuberante en primeros planos.


A pesar de todo, en mi búsqueda se me permitió un pequeño obsequio: escondidos, o quizá olvidados, algunos pequeños racimos asomaron ante mis ojos cuando me incliné ante su morada.


viernes, 23 de diciembre de 2011

Melancolía



Me apacigua la Naturaleza en este incipiente invierno, sus luces matizadas de blanco y su letargo triste me sosiegan ante la incesante e intensa actividad cotidiana, es un contrapunto que necesito.

La niebla una vez más se escapó ante mis ojos, pero su tenue presencia insufló melancolía a mi mirada.