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domingo, 21 de febrero de 2021

Encantamiento

Niebla en el bosque

los animales duermen

la Magia canta.



Fog in the forest

the animals are sleeping

Magic is singing.






domingo, 25 de mayo de 2014

Hitos... y fin.







Todo final supone un principio. El camino sigue y sigue... 

miércoles, 19 de febrero de 2014

Entre nieblas

Este invierno estoy siendo afortunada, he podido disfrutar de la niebla mucho más que en otros.

Al ser consciente de la niebla de que íbamos a disfrutar, decidí explorar una ubicación que tenía pendiente, una Vía Verde, la verdad es que sin esta luz especial no hubiera merecido la pena llevar la cámara, tan sólo habría quedado en agradable paseo.

Leo últimamente en algunos interesantes blogs reflexiones acerca de la importancia de la creatividad en la fotografía de Paisaje, el casi imperativo de alejarse del cliché y la dificultad de aportar una visión personal y nueva en este campo de la Fotografía. Creo que es un objetivo que antes o después todo fotógrafo, en mayor o menor medida, se plantea: aportar su propia visión artística.
No es algo fácil. No sólo se trata de aportar frescura ante imágenes posiblemente ya repetidas, sino el aprovechar entornos en muchas ocasiones anodinos, para mostrar algo que realmente revista interés. Bromeando en una ocasión con un amigo fotógrafo le decía que en ciertos lugares no tiene mérito hacer fotos, ya que estas salen solas. Muchísimas veces el problema no reside ya en el propio fotógrafo o en su visión, sino en el potencial de aquello que tiene delante, determinado en gran medida por la Luz y la atmósfera que nos acompañe en cada momento.


Contaba con la Luz y la atmósfera, quedaba poder contar con motivos y encuadres interesantes. Comencé con algo poco original, pero evocador, el camino perdiéndose en la niebla, y una baranda introduciendo en la escena.





Haciendo camino, y recreándome en el ambiente que nos envolvía, fui encontrando, a pesar de todo, otras miradas, esta vez mucho más minimalistas.






Y contrastando por completo con los motivos anteriores, el también repetido pero hermoso detalle de las ramas llorosas.






El lugar es austero y complejo de fotografiar por dominar la Nada en un extremo y la poco fotogénica vegetación en otro, a pesar de todo, me relaja enormemente recorrer la llanura.







sábado, 11 de enero de 2014

Destino

Conozco tu destino.... pero no el Destino.




En las salidas fotográficas se puede planificar hasta cierto punto, el día en que tomé las imágenes que os muestro la previsión meteorológica era cielo despejado, sol.

Siempre que viajo hacia estos lugares llevo conmigo la cámara, esta vez, y dado el tiempo que preveía, no me llevé el trípode, pues calculé que no saldría de paseo y no lo iba a necesitar. Pero mi sorpresa, y gran alegría, pues hacía mucho que esperaba un día así, fue al ver al despertarme, temprano, como tengo costumbre, que una niebla espesa había invadido la ciudad. Aunque el termómetro a las 10 marcaba 3 grados, no supuso ningún problema para quienes suelen acompañarme.

Al llegar al lugar tomé una precaución que nunca está de más recordar, partiendo de que no todos tenemos un vehículo todoterreno o con tracción. Al dejar el coche en un camino de tierra húmeda, aunque no haya llovido recientemente, corremos el riesgo de quedarnos atrapados, que el coche se haya hundido, aun levemente, al regreso y que no podamos salir. Esta vez dejé mi coche sobre el borde del camino, de piedra y menos removido por los vehículos, sin entorpecer el paso.


Cuando se hace una salida improvisada se sufren las consecuencias, al encender la cámara para la primera imagen que os muestro, vi con gran asombro que la batería estaba a un tercio de su capacidad, algo que desde luego no podía sospechar, ya que había controlado antes del viaje que tendría batería suficiente. El frío empezaba a jugarme una mala pasada.

Tras hacer unas pocas tomas, extraje la batería e hice lo que muchas veces he leído a fotógrafos más experimentados en situaciones de frío intenso: guardé la batería envolviéndola entre la bufanda y mi cuerpo. A partir de ese momento, decidí reservar la carga que pudiese quedar para una última foto en un lugar al que hace ya mucho tiempo que deseaba encontrar con esa niebla. Disfruté del paseo y de la compañía.

Llegados al sitio, examiné los diversos ángulos que conozco ya bien, la niebla iba abriendo y sólo revestía interés uno de ellos. Saqué la cámara y monté la batería, para agradable sorpresa marcaba ahora dos tercios de su capacidad, el calor la había recuperado. Hice unas cuantas tomas, bastante limitada por la ausencia de trípode, y extraje de nuevo la batería.





Recordé la pregunta que hacía ya tiempo una voz infantil me había hecho. ¿y dónde va después?, y la sorpresa en su cara al oir mi respuesta y unir esas aguas con aquel puerto tantas veces visto y donde tantos buenos momentos hemos vivido. Es curioso constatar de repente que aun con todo lo que podamos saber de nuestro pequeño universo, nunca seremos del todo capaces de conocer lo que nos depara la existencia.

En el camino de regreso, aún pude hacer otras fotografías, guardando cada vez la batería junto al cuerpo, y todavía quedó carga al volver al coche. En situaciones problemáticas se agradece que otras personas que han pasado antes que uno mismo compartan su experiencia.

viernes, 23 de diciembre de 2011

Melancolía



Me apacigua la Naturaleza en este incipiente invierno, sus luces matizadas de blanco y su letargo triste me sosiegan ante la incesante e intensa actividad cotidiana, es un contrapunto que necesito.

La niebla una vez más se escapó ante mis ojos, pero su tenue presencia insufló melancolía a mi mirada.