jueves, 29 de enero de 2015

Catedral de El Jardín

A veces tenemos la impresión cuando estamos inmersos en un lugar de que ya hemos estado antes en él, sin haberlo hecho, otras veces un lugar nos evoca otro completamente distinto.



En este paseo conseguí ser consciente de por qué me resulta tan familiar y me atrae la verticalidad y los juegos de luz de los álamos, y hallé un curioso nexo de unión en mi mente. Me gusta observar cosas bellas, conozco un poco sobre Arte, y la arquitectura gótica siempre ha estado entre mis preferidas, ahí estaba. La uniformidad del trazado a línea de los álamos era cuanto pretendían imitar los arquitectos de antaño, la majestuosidad y derroche cromático de la Naturaleza. Las hileras de los árboles y la suave curvatura que fruto de la perspectiva contemplan nuestros ojos, hileras de columnas, y vidrieras que inundan de colorido el interior de las naves.

Vengo prefiriendo internarme en estas otras y más perfectas catedrales, para hallar sosiego ante la Decepción y desilusión. No es acertado albergar demasiadas expectativas en las personas para evitar que nos lleguen a defraudar, ahora lo sé, es preferible no ser incondicional desde el primer momento, sino mantenerse alejado. De los errores debe aprenderse.

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