viernes, 9 de mayo de 2014

Sueños




Siempre siento una tremenda amargura, por circunstancias últimamente reflexiono mucho sobre  la importancia de mantener vivas las ilusiones, de conservar lo que proporciona felicidad y sosiego.

Se apaga otra hermosa Vida, y aunque no sea muy correcto decirlo, se apaga de la peor forma, se extingue por sueños extintos, por falta de anclas.

Triste es cualquier pérdida, pero cuando sucede persiguiendo un sueño, o por nuestra frágil condición, quizá no es tan amarga, el final que se busca por no encontrar otros caminos me desgarra.

Elegiste no sufrir más, supongo, pero qué Vida más esquiva en alegrías no te dejó otra elección.

Elegiste... descansa.

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