
Hace unos días tuve la suerte de poder volver a descender un tramo del Río Segura, un gran desconocido. Hicimos un tramo de unos 5 km, desde Venta Reales hasta casi la presa de La Mulata.
El recorrido es de gran belleza, el río en esta zona, afortunadamente, conserva su limpieza y salud.

La vegetación es típicamente mediterránea: pinos, álamos (negros y blancos), tamarindos, cañas, adelfas...
Nuestro paseo discurre a través del Cañón de los Almadenes. En sus paredes descubrimos constantemente huecos y abrigos.
De hecho, en este cañón se encuentra la Cueva de los Monigotes, en la que hay pinturas rupestres que datan de hace 5000 años.

A mitad del paseo la lluvia que nos amenazaba cae, pero no es fuerte, y pasa pronto.

Escuchamos algunas aves, aunque sólo vemos alguna garceta en vuelo. Las tortugas se dejan ver en pequeños grupos a lo largo de todo el margen (lo lamento, debí alternar remo y cámara).

A mitad del paseo la lluvia que nos amenazaba cae, pero no es fuerte, y pasa pronto.
Escuchamos algunas aves, aunque sólo vemos alguna garceta en vuelo. Las tortugas se dejan ver en pequeños grupos a lo largo de todo el margen (lo lamento, debí alternar remo y cámara).
Alguna nutria se sumerge al descubrirnos.

Finalmente desembarcamos, y nos ofrecen acercarnos a ver la presa de La Mulata, a lo que accedemos interesados.
Finalmente desembarcamos, y nos ofrecen acercarnos a ver la presa de La Mulata, a lo que accedemos interesados.
Recordando a Heráclito:
"En el mismo río entramos y no entramos, pues somos y no somos [los mismos]"
Generalmente se traduce como "nadie puede bañarse dos veces en el mismo río". Encontramos el sentido pensando en la movilidad tanto del agua como de nuestra propia vida.
A lo largo del paseo no dejo de reflexionar en cómo ha cambiado mi Vida y yo misma en los dos años que me separan de otra visita anterior a este hermoso paraje. Sueños que se han cumplido, esperanzas frustradas, reencuentros reconfortantes, y mil momentos que no podía ni imaginar que pudiera vivir, para bien y para mal.
Me siento un poco como el ave fénix.