lunes, 5 de mayo de 2014

Ilusión

Hace unos pocos días, poniendo orden en las imágenes que he llegado a revelar por diversas circunstancias encontré una que ya no recordaba. es la que os muestro a continuación

Frágil



Es una foto que tomé casi por casualidad, estaba haciendo archivo de diferentes especies del jardín cuando me llamó la atención que sobre esta rosa (Mme. Louis Odier) reposaba una araña cangrejo. Le hice varias tomas sin acercarme demasiado, tampoco cuento con un objetivo macro, la sorpresa vino al revelarla, cuando observé la pequeña mosca que aparece arriba a la derecha, y que no vi en el momento de hacer la foto. Es por tanto una toma real, auténtica.

Satisfecha por el resultado hice algunos ajustes, fundamentalmente reencuadrar, y la presenté a un par de certámenes, sin ningún resultado. No voy a negar que esto me desanimó mucho, pero llegué a la conclusión de que la valía de una imagen, sin ser nada fuera de lo común la que os muestro, es muchas veces algo subjetivo, y que la demasiado frecuente preparación de las tomas acaban restando encanto a las que verdaderamente lo son. Aparte, lógicamente de la visión de quienes deben valorarla y las otras imágenes con las que compita.

La cuestión es que, aun para mí misma, he continuado haciendo fotos, es algo que me gusta, y sigo presentando algún que otro trabajo a concurso. Mantengo la ilusión de hacer algo que me llena, si gusta a otros, todavía mejor, pero llega un momento en que uno debe seguir su propio camino.

sábado, 26 de abril de 2014

Aurora Borealis, leyendas, mitos y certezas




Estas mágicas luces atrapan. Hace ya mucho tiempo que contemplarlas en vivo es uno de mis sueños.

Me gusta conocer el porqué de las cosas, pero no voy a contar la explicación científica de este hermoso fenómeno, me decanto por otras razones que me resultan más poéticas, diversas leyendas que los diferentes pueblos han imaginado para dar respuesta al origen de estas esquivas luces.



Aurora Borealis, en latín, como reflejo de una mítica relación entre el dios griego del Viento del Norte: Bóreas, y la diosa romana del amanecer: Aurora, que plasmaron en el cielo su amor.

En finés su nombre es "Revontulet", que significa literalmente "Fuego del Zorro", los finlandeses contaban la leyenda de que las luces las provocaban zorros que golpeaban con su cola la nieve, produciendo chispas que enviaban contra el cielo.

Los lapones, pese a estar geográficamente "cerca" de los finlandeses, aportan una explicación bastante distinta. Para ellos las luces eran la energía de las almas de los difuntos. Cuando estos fuegos ardían en el cielo todo el mundo los contemplaba con solemnidad, y los niños eran amonestados a comportarse con respeto. Se creía que quien faltase al debido respeto tendría mala fortuna, esto es, enfermedad y hasta la muerte.

Los esquimales del Este de Groenlandia pensaban que las luces eran los espíritus de los niños muertos al nacer, en el baile giran y giran, creando esas serpentinas y cortinas de la aurora.



Otra curiosa y hermosa creencia proviene de los indios algonquinos. Creían que Nanahbozho, el Creador, después de que terminó de crear el mundo, viajó al lejano norte, donde todavía acumula grandes fuegos que reflejan hacia el sur, para recordar a aquellos que él creó su amor duradero.

Diferentes tribus de indios de América del Norte comparten la idea de que las luces son espíritus, ya sea de enemigos muertos en la batalla o de animales.



Para los esquimales los límites de la tierra y el mar son bordeados por un inmenso abismo, sobre él aparece un sendero estrecho y peligroso que conduce a las regiones celestiales. El cielo es una gran bóveda de material duro, arqueado sobre la tierra. Hay un agujero en él a través del que los espíritus pasan a los verdaderos cielos. Sólo los espíritus de aquellos que tienen una muerte voluntaria o violenta y el cuervo, han recorrido este sendero. Los espíritus que viven allí encienden antorchas para quitar los pasos de las nuevas llegadas. Esta es la luz de la aurora. Se pueden ver allí festejando y jugando a la pelota con un cráneo de morsa.
El sonido silbante y chasqueante que acompaña, a veces, a la aurora son las voces de esos espíritus intentando comunicarse con las gentes de la tierra. Se les debería contestar siempre con voz susurrante. A los espíritus celestiales se les llama ‘selaimut2’, ‘sky-wellers’, moradores del cielo”.
 


Me resultó tremendamente curiosa esta idea del sonido acompañando a las auroras. Ya había leído algo sobre el tema alguna vez, pero no asociada a la leyenda. Y, espíritu curioso, me dio por investigar.

Es un tema controvertido, y ni los científicos parecían ponerse de acuerdo. Exámenes científicos mostraban que los sonidos que la gente asocia con las luces del norte no pueden originarse en las altitudes aurorales. Sólo el tiempo que la onda acústica necesitaría para viajar a través de una atmósfera superior muy fina de más de 100 kms., sería de unos 15 minutos, con lo que cualquier sonido de la aurora en llamas sería escuchado mucho más tarde de la observación visual. Sin embargo, investigadores de la Universidad Alvar Aalto en Finlandia pudieron comprobar en 2012 que dichos sonidos existían.

Os enlazo el estudio y un vídeo de muestra (vínculo en la imagen).

http://web.aalto.fi/en/current/news/2012-07-09/

Con sonido, o silenciosas, su belleza es mágica.

(Todas las imágenes que ilustran este post están tomadas de la Wikipedia, a excepción de la que sirve como vínculo, tomada directamente de la Universidad Alvar Aalto en Finlandia).

martes, 15 de abril de 2014

Ser agua

Cada día soy más consciente de mi atracción por el agua, aunque fotografío lo que me llama la atención y le encuentro Belleza, las imágenes que me llenan verdaderamente son aquellas en las que aparece en cualquiera de sus estados.

Me relaja contemplarla o sentirla en el paisaje.


"La suma bondad es como el agua.  El agua favorece a todas las cosas, pues no busca el poder.
Hay que ser como el agua que fluye mansa e indiferente".
"Todo va por sí sólo.
Si está el agua turbia, dejadla quieta, y ella sola, gradualmente, adquirirá transparencia".
"En esto reside la fuerza el agua; jamás puede ser quebrada por un martillo, ni herida por un cuchillo. La más poderosa espada del mundo es incapaz de dejar una cicatriz sobre su superficie".
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martes, 11 de marzo de 2014

Impulso

Me gustan las tormentas, sentir y admirar la Naturaleza desatada, y especialmente cuando el viento cambia y también a mi Vida llegan aires nuevos y quizá inciertos.

Regresaba de un largo viaje y la tormenta anunciada esperaba delante, mientras la atravesaba conduciendo disfrutaba de ella, y no pude evitar detenerme. Dejé el coche en un lugar seguro, no pude buscar el encuadre perfecto, el viento me golpeaba con fuerza y era inútil usar el paraguas. Hice una única toma.



Seguramente no recoge todo lo que pude sentir en aquel momento, como tantas otras veces una imagen tiene valor a los ojos de su autor en cuanto que le ayuda a recrear el instante vivido. Aunque de alguna forma se muestra el impulso vital que cíclicamente despierta. Toda tormenta debe traer su calma.

miércoles, 19 de febrero de 2014

Entre nieblas

Este invierno estoy siendo afortunada, he podido disfrutar de la niebla mucho más que en otros.

Al ser consciente de la niebla de que íbamos a disfrutar, decidí explorar una ubicación que tenía pendiente, una Vía Verde, la verdad es que sin esta luz especial no hubiera merecido la pena llevar la cámara, tan sólo habría quedado en agradable paseo.

Leo últimamente en algunos interesantes blogs reflexiones acerca de la importancia de la creatividad en la fotografía de Paisaje, el casi imperativo de alejarse del cliché y la dificultad de aportar una visión personal y nueva en este campo de la Fotografía. Creo que es un objetivo que antes o después todo fotógrafo, en mayor o menor medida, se plantea: aportar su propia visión artística.
No es algo fácil. No sólo se trata de aportar frescura ante imágenes posiblemente ya repetidas, sino el aprovechar entornos en muchas ocasiones anodinos, para mostrar algo que realmente revista interés. Bromeando en una ocasión con un amigo fotógrafo le decía que en ciertos lugares no tiene mérito hacer fotos, ya que estas salen solas. Muchísimas veces el problema no reside ya en el propio fotógrafo o en su visión, sino en el potencial de aquello que tiene delante, determinado en gran medida por la Luz y la atmósfera que nos acompañe en cada momento.


Contaba con la Luz y la atmósfera, quedaba poder contar con motivos y encuadres interesantes. Comencé con algo poco original, pero evocador, el camino perdiéndose en la niebla, y una baranda introduciendo en la escena.





Haciendo camino, y recreándome en el ambiente que nos envolvía, fui encontrando, a pesar de todo, otras miradas, esta vez mucho más minimalistas.






Y contrastando por completo con los motivos anteriores, el también repetido pero hermoso detalle de las ramas llorosas.






El lugar es austero y complejo de fotografiar por dominar la Nada en un extremo y la poco fotogénica vegetación en otro, a pesar de todo, me relaja enormemente recorrer la llanura.







sábado, 11 de enero de 2014

Destino

Conozco tu destino.... pero no el Destino.




En las salidas fotográficas se puede planificar hasta cierto punto, el día en que tomé las imágenes que os muestro la previsión meteorológica era cielo despejado, sol.

Siempre que viajo hacia estos lugares llevo conmigo la cámara, esta vez, y dado el tiempo que preveía, no me llevé el trípode, pues calculé que no saldría de paseo y no lo iba a necesitar. Pero mi sorpresa, y gran alegría, pues hacía mucho que esperaba un día así, fue al ver al despertarme, temprano, como tengo costumbre, que una niebla espesa había invadido la ciudad. Aunque el termómetro a las 10 marcaba 3 grados, no supuso ningún problema para quienes suelen acompañarme.

Al llegar al lugar tomé una precaución que nunca está de más recordar, partiendo de que no todos tenemos un vehículo todoterreno o con tracción. Al dejar el coche en un camino de tierra húmeda, aunque no haya llovido recientemente, corremos el riesgo de quedarnos atrapados, que el coche se haya hundido, aun levemente, al regreso y que no podamos salir. Esta vez dejé mi coche sobre el borde del camino, de piedra y menos removido por los vehículos, sin entorpecer el paso.


Cuando se hace una salida improvisada se sufren las consecuencias, al encender la cámara para la primera imagen que os muestro, vi con gran asombro que la batería estaba a un tercio de su capacidad, algo que desde luego no podía sospechar, ya que había controlado antes del viaje que tendría batería suficiente. El frío empezaba a jugarme una mala pasada.

Tras hacer unas pocas tomas, extraje la batería e hice lo que muchas veces he leído a fotógrafos más experimentados en situaciones de frío intenso: guardé la batería envolviéndola entre la bufanda y mi cuerpo. A partir de ese momento, decidí reservar la carga que pudiese quedar para una última foto en un lugar al que hace ya mucho tiempo que deseaba encontrar con esa niebla. Disfruté del paseo y de la compañía.

Llegados al sitio, examiné los diversos ángulos que conozco ya bien, la niebla iba abriendo y sólo revestía interés uno de ellos. Saqué la cámara y monté la batería, para agradable sorpresa marcaba ahora dos tercios de su capacidad, el calor la había recuperado. Hice unas cuantas tomas, bastante limitada por la ausencia de trípode, y extraje de nuevo la batería.





Recordé la pregunta que hacía ya tiempo una voz infantil me había hecho. ¿y dónde va después?, y la sorpresa en su cara al oir mi respuesta y unir esas aguas con aquel puerto tantas veces visto y donde tantos buenos momentos hemos vivido. Es curioso constatar de repente que aun con todo lo que podamos saber de nuestro pequeño universo, nunca seremos del todo capaces de conocer lo que nos depara la existencia.

En el camino de regreso, aún pude hacer otras fotografías, guardando cada vez la batería junto al cuerpo, y todavía quedó carga al volver al coche. En situaciones problemáticas se agradece que otras personas que han pasado antes que uno mismo compartan su experiencia.

viernes, 4 de octubre de 2013

Magnetismo

No ha sido una temporada estival productiva en lo que a fotografía de paisaje se refiere, los acontecimientos se han precipitado y necesitaba tan sólo contemplar. Durante un agradable paseo, el Mar, siempre el Mar, atrapó de repente mi mirada, durante unos segundos conecté con esa inmensidad, con la Nada aparente, con el vacío que no lo es.

Desde luego que esta imagen que os muestro es fruto de la elaboración, pero cuando recordamos cualquier vivencia, siempre tendemos a reconstruir de alguna forma lo que hemos vivido y sentido, aportando quizá detalles que no estaban.




[La memoria siempre tiende a aportar detalles, pero es otro asunto el cómo entiendo yo el procesado en mis imágenes, puedo potenciar lo que hay, o eliminar algún detalle que creo pueda molestar al conjunto de la composición, pero no añado nada que no esté ya en la imagen que capto, os dejo el jpg nativo, tan sólo reducido un poco para subirlo. mucho más simple, pero todo está ahí: ]




Creo que esta imagen marca un fin y un principio, han sido unos meses muy complicados, pero lo importante es continuar, buscando siempre lo positivo, tomando el apoyo de quienes de verdad están y relativizando los problemas diarios, que ya no lo son tanto.